Espíritu, levita sobre mi mente y hazme cenit de tus fortalezas,
Tocad mi corazón, y todo será del color de los funestos sueños.
Renaces en mí del olvido en cada letra que mis palabras evocan;
Iluminas con el fuego el camino hacia el invierno resucitador.
Veo en mí, la desolada valentía de vuestro exiliado legado;
Asceta me has hecho, y aun descanso en el calor de tu mirada.
Sois el afecto corrompido por el tiempo, que aun llora su desgracia.
Y, en realidad, soy causa plena de tu partir.
Soy vida impura que no descansa por amarte;
Levita, noble luz de noche. En mis pensamientos esta el olvido;
Con sangre pactas mi abandono y echas fuera mis palabras.
Por las calles divagas que no existo, aunque sufres causa plena, mortífera.
Como veneno de áspid que ha destrozado tu corazón.
Naciste de mi sentimiento puro, y ahora mueres inminente en mis manos;
Qué mas destino he de correr, qué otra luz hay que me ilumine…
Mi sangre es otra vez oscura cuando la niebla oculta tu mirada.
No hay destino acaso, donde pueda detener mis deseos sentimentales;
Donde pueda olvidar y cruzar el frío de tus recuerdos muertos.
No son voces lo que las imágenes me revelan de su espíritu,
Son sendas que, con lágrimas y viento silencioso, han sido recorridas.
Seguirá siendo el olvido lo que apelante mis cadenas;
Seguirán siendo vuestros ojos, Espíritu levitante, los que den calor a mi espíritu.
El olvido, nuevamente a cuestas, desertará sobre los versos acaecidos.
Verán bajo tu sombra; lloraran a tu partida… Serán infinitos como tu corazón.
Tocad mi corazón, y todo será del color de los funestos sueños.
Renaces en mí del olvido en cada letra que mis palabras evocan;
Iluminas con el fuego el camino hacia el invierno resucitador.
Veo en mí, la desolada valentía de vuestro exiliado legado;
Asceta me has hecho, y aun descanso en el calor de tu mirada.
Sois el afecto corrompido por el tiempo, que aun llora su desgracia.
Y, en realidad, soy causa plena de tu partir.
Soy vida impura que no descansa por amarte;
Levita, noble luz de noche. En mis pensamientos esta el olvido;
Con sangre pactas mi abandono y echas fuera mis palabras.
Por las calles divagas que no existo, aunque sufres causa plena, mortífera.
Como veneno de áspid que ha destrozado tu corazón.
Naciste de mi sentimiento puro, y ahora mueres inminente en mis manos;
Qué mas destino he de correr, qué otra luz hay que me ilumine…
Mi sangre es otra vez oscura cuando la niebla oculta tu mirada.
No hay destino acaso, donde pueda detener mis deseos sentimentales;
Donde pueda olvidar y cruzar el frío de tus recuerdos muertos.
No son voces lo que las imágenes me revelan de su espíritu,
Son sendas que, con lágrimas y viento silencioso, han sido recorridas.
Seguirá siendo el olvido lo que apelante mis cadenas;
Seguirán siendo vuestros ojos, Espíritu levitante, los que den calor a mi espíritu.
El olvido, nuevamente a cuestas, desertará sobre los versos acaecidos.
Verán bajo tu sombra; lloraran a tu partida… Serán infinitos como tu corazón.


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