Inadvertido, paso entre las sombras como un fantasma,
Respirando un frio aliento que me acompaña siempre.
Conociendo aquello, que me es tan mortal como la muerte propia.
Soy el litigante que no cesa de cuestionar;
Dentro llevo un vacio infinito de oscuridad y desolacion inminentes...
Inmortal y maldito, perezco naciente en el silencio del corazon,
Lleno de dolor luctuoso y sentimientos desventurados.
Cada palabra mia exclama una blasfemia incauta y sollozante,
Estas blasfemias, son mis causas y desdenes.
Caigo ahora desahuciado enmedio de las sombras del destino;
Alli, tan lejos de mi.
Mi cuerpo incinerado por las misericordiosas furias del amor,
Son ahora mis decadentes cenizas que nunca expiran.
Mi causa es plena... Mi causa es morir.
viernes, 9 de noviembre de 2007
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