Las grises nubes cubren la muerta tarde,
Mi rostro veo en el espejo,
Su contrastante existir reflejo sobre mis manos;
Una invisible herida se ha abierto,
De mi corazon caen lagrimas cristalinas,
Fluyen como un mas de vacio en el infinito...
Mis manos se abren,
Dejan caer centenares de semillas espinosas.
Mis pupilas se pierden en mi reflejo,
El frio viento arrastra mi cuerpo lejos de aqui.
Me ha envuelto en su calidez...
Desdichado me ha hecho, olvidado me ha dejado.
viernes, 9 de noviembre de 2007
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